La escritura en el imaginario plástico peruano

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  • La escritura en el imaginario plstico peruano

    Martn Rodrguez-GaonaUniversidad de Alcalrodriguezgaona@yahoo.com

    Citacin recomendada: Rodrguez-Gaona, Martn. La escritura en el imaginario plstico peruano. Les Ateliers du SAL 0 (2012): 129-142.

    Nmero 0, artculos

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    Martn Rodrguez-Gaona La escritura en el imaginario plstico peruano Les Ateliers du SAL, Numro 0, 2012. 129-142

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    El reconocimiento del arte peruano, en el siglo XX, ha sido bastante discreto internacionalmente, en comparacin con el de otros pases latinoamericanos (notablemente Brasil, Mxico y Colombia). Una situacin extraa, si consideramos la importante produccin artstica precolombina (eximias piezas en cermica y bordado de culturas como Nazca y Chancay, que anticipan plenamente lenguajes de la modernidad pictrica), y distinta por completo a la de la literatura, que s ha tenido autores de relevancia en distintos momentos (como Csar Vallejo o Mario Vargas Llosa). Una de las causas posibles de este fenmeno estara en la preponderancia de la cultura letrada que, desde la Colonia, subordin a las dems expresiones artsticas. Esta circunstancia es expuesta por Mirko Lauer, en su Introduccin a la pintura peruana del siglo XX:

    La palabra escrita define lo dominante: Garcilaso, Vallejo, Arguedas, Vargas Llosa: porque hay voces detrs. Lo visual es vivido sin voz social, sino generalmente como ornamento. En el comentario de Jos Carlos Maritegui a Jos Sabogal, el tema es Garcilaso, la ancdota del diseo, no el cuadro. La sensibilidad de lo dominante peruano es oral, intelectual.

    Fuera de las originales polticas de extirpacin de idolatras, es te desfase entre las letras y la produccin iconogrfica se debe a que la escritura, como medio de colonizacin, fue el instrumento predilecto en el modelo occidental, el nico que conceda prestigio o un amago de ciudadana, como bien dedujo el cronista e ilustrador Guamn Poma de Ayala en el siglo XVI.

    Visto exclusivamente en cuanto a su realizacin material, a diferencia del caso literario, el arte es una de las expresiones que requiere mayor infraestructura para su desarrollo. Y el origen de esta brecha se debe buscar, ya en la modernidad, en el fracaso para articular un proyecto cultural coherente desde el Estado y la burguesa a lo largo de la historia del Per republicano.

    Ante la ausencia o la discontinuidad de proyectos institucionales, galeras solventes y crtica especializada, la escritura y el ensayo en concreto como gnero literario ha cumplido un papel determinante para dar coherencia histrica y definir los conflictos y los temas a explorar por los artistas plsticos. Es decir, las letras han sido el medio predilecto por el que se ha perfilado de forma ms concreta la voluntad de edificar un universo plstico autnomo, nacional.

    As, desde la figura fundacional de Jos Carlos Maritegui, escritores de distintas generaciones como Emilio Adolfo Westphalen, Jos Mara Arguedas, Juan Acha, Mirko Lauer, Jorge Villacorta y Gustavo Buntinx han ido desarrollando planteamientos crticos

  • Martn Rodrguez-Gaona La escritura en el imaginario plstico peruano Les Ateliers du SAL, Numro 0, 2012. 129-142

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    que han logrado establecer una estrecha relacin entre estilos o motivaciones formales y el proceso social de la nacin peruana.

    A la manera de un silencioso continuum, estos autores han ido retomando y desarrollando los puntos que dejaron abiertos sus predecesores, hasta conseguir el reconocimiento por la comunidad artstica de unos temas y unos escenarios favoritos, as como la necesidad de una paulatina incorporacin de sujetos y creadores pertenecientes a sectores sociales emergentes.

    Este proceso se inicia, con referencias explcitas a lo artstico y lo literario, en la obra de Jos Carlos Maritegui (la revista Amauta y libros como 7 ensayos sobre la realidad nacional). Maritegui, pensador marxista, estudi asuntos histricos, econmicos y polticos, promoviendo la fusin de vanguardia e indigenismo. La exitosa labor incitadora de Maritegui, y su pos terior reformulacin ideolgica sobre el tema, dio sus frutos en los textos de El indigenismo en la literatura nacional, aparecidos en la revista Mundial a inicios de 1927, donde postulara la necesidad de superar la versin hegemnica que defina lo peruano en torno a lo criollo:

    Una corriente, nacionalista y revolucionaria al mismo tiempo, en la literatura peruana, tena que ser definidamen te indigenista y no genrica o integralmente criollista. El criollismo no ha podido prosperar en nuestra literatura, como una corriente de espritu nacionalista, ante todo porque el criollo no representa todava la nacionalidad. Se constata casi uniformemente, desde hace tiempo, que somos una nacionalidad en formacin. (Maritegui, 7 ensayos)

    Para Maritegui, frente a la hegemona criolla en la nacin republicana, la opcin alternativa era una peruanidad mestiza y contempornea, que reivindicase tanto el cosmopolitismo como la grandeza espiritual del pasado indgena, en aras de una modernizacin efectiva de las relaciones sociales.

    Esa modernizacin, fuera en sus versiones conservadoras o radicales, era un deseo compartido por la sociedad peruana. En cuanto a los sectores burgueses que pretendan crear una comunidad artstica, la materializacin de este proyecto en forma de una Escuela de Bellas Artes fue peculiar y a destiempo, como sealan Jorge Villacorta y Augusto del Valle en Incertidumbres y certezas en el arte peruano reciente: En el Per la academia y sus modelos artsticos comenzaron tarde e hicieron crisis temprano. Es decir, la tarda fundacin de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1919 coincide prcticamente con la irrupcin de la vanguardia internacional, por lo que sus cuestionamientos polticos y bsquedas formales cuestionan aquel modelo acadmico.

    Aunque conservadora en sus intenciones polticas de origen, la fundacin de Bellas Artes supuso, paradjicamente, la aparicin en

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    el Per de un espacio potencialmente crtico y democratizador. El cuestionamiento de modelos acadmicos universales ocurri cuando el indigenismo, desde el interior de la institucin, permiti una reconfiguracin del espritu romntico en un contexto poltico de reivindicaciones regionalistas. Instituida en una capital sin museo de arte ni escena plstica, en un momento en que las lites limeas conservadoras les pasaban la posta a otras ms liberales, ligadas a lites regionales, la Escuela fue el espacio en el que el indigenismo de Jos Sabogal, entendido como vanguardia de los aos veinte, se convirti en institucin en los aos treinta. (Villacorta y Del Valle, Postilusiones)

    As, de forma sorpresiva, el indigenismo se convirti en la corriente plstica ms influyente de la pintura peruana. Sin embargo, dicho indigenismo fue superficial, una expresin de los Andes imaginarios diseada, como sostiene Mirko Lauer, con el propsito de arrogar la representatividad simblica del pas para un sector ilustrado de las clases medias (entonces un sector emergente). Aquel indigenismo, cuya institucionalizacin fue en gran medida obra del pintor y acadmico Jos Sabogal, estuvo inicialmente en pugna frente a una burguesa prejuiciosa y desinformada, y slo lleg a ser aceptado como emblema de identidad nacional tras un reclamo forneo (la influencia del capital extranjero y el ejemplo del muralismo mexicano).

    Los peligros de esta aproximacin epidrmica y conservadora que, en su defensa de lo vernculo, limitaba el desarrollo de aspectos formales asociados a las vanguardias, fueron advertidos por poetas vinculados al surrealismo como Csar Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Pero incluso antes, el propio Maritegui sealaba los riesgos de incorporar lo indgena dejndose subyugar por lo pintoresco.

    Hay en Vallejo un americanismo genuino y esencial; no un americanismo descriptivo o localista. Vallejo no recurre al folklore. La palabra quechua, el giro vernculo no se injertan artificiosamente en su lenguaje; son en l producto espontneo, clula propia, elemento orgnico. (Maritegui, Obras completas)

    Despus de la muerte de Maritegui y el fracaso histrico de las propuestas vanguardistas, muchas de ellas, como se sabe, decantadas hacia la accin poltica, el proyecto unificador de los nuevos lenguajes y el nacionalismo sera continuado por la siguiente generacin de literatos y artistas. Entre 1950 y mediados de los setenta, los artistas peruanos Emilio Adolfo Westphalen (19112001), Jos Mara Arguedas (19111969), Jorge Eduardo Eielson (19242006), Sebastin Salazar Bondy (19241965) y el pintor Fernando de Szyszlo (1925) postulan la formulacin consciente de una identidad nacional y la construccin potica de un artista peruano contemporneo. Durante dicho periodo,

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    este grupo, reunido en torno a una tertulia, la Pea Pancho Fierro, intercambia puntos de vista respecto de sus imgenes del Per y participa en polmicas en torno a la identidad nacional. Como resume Luis Rebaza Soraluz en Conciencia tcnica y arte peruano contemporneo: potica, estudio y rescate del legado precolombino, para esta promocin, por vez primera, el trabajo antropolgico se vuelve parte de su proceso creativo:

    El proceso de