Honda Tornado XR250 - De con el chasis) proporcionan suficiente rigidez en el paso por las curvas de

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    07-Jul-2020
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  • La capacidad de una moto para desenvolverse en las circunstancias más diversas es en muchos casos el mejor de los argumentos para sus usuarios, ¿una moto que hace de todo? la XR 250 Tornado está muy cerca de ser la respuesta a esta pregunta.

    los cerros occidentales que custodian el Valle de Aburrá y que unen algunos pequeños municipios cercanos, es una vereda custodiada por bosques nativos frondosos, pocas personas la conocen y es una delicia para los amantes del paisajismo y las excusiones campestres. Desde hace tiempo tenía ganas de meterme por ahí y recorrer esas hermosas montañas, sin embargo hasta ahora no había tenido la manera de aventurarme por allí. El día que recibí la Tornado había empezado cargado de tareas y diligencias, rodando en medio del tráfico de un punto a otro la Honda no hacía más que regalarme buenas sensaciones en cada kilómetro, se sentía suave, agradable, muy ajustada y además con ese aire de superioridad con el que la XR 250 parece mirar por encima del hombro a las demás motocicletas y a los en-

    XR250 Honda Tornado

    Sin fronteras

    latados apeñuscados, gracias a su considerable altura y a su excelente maniobrabilidad que le permite pasar por encima de casi todos los es- pejos y escurrirse por pasos bastante estrechos en los que incluso a motos más pequeñas les costaría trabajo pasar. Pero por mucho que estuviera disfrutando con ella en las calles, cada vez que me detenía y tenía un momento para contemplarla era inevitable tener esa sensación de que estaba perdiendo una oportunidad irrepetible, ¿si esta es una doble propósito por qué no estaba aprovechándola como corresponde? Lo que siguió fue como si ella marcara el camino, en un momento me encontré tomando rumbo a la vereda de la que les hablaba antes, pero no sin antes tener la oportunidad de ver una primera muestra de lo que esta moto es

    capaz de hacer: en el trayecto, ya en las afueras de la ciudad nos encontramos con una extensa fila de carros detenidos, esperando al parecer que despejaran la vía por causa de un accidente, sin embargo la razón de semejante congestión no era debida a ninguna colisión, sino a un deslizamiento proveniente de una cantera que linda con el cami- no, nadie pasaba, todos se limitaban a esperar a que la excavadora sacara de la vía la tierra que se había venido abajo y que por las fuertes lluvias de ese día parecía una piscina de lodo, todos es- peraban menos la Tornado que pasó con el barro llegándole casi hasta los tabacos y ante la mirada, mitad envidia, mitad sorpresa, de las personas que llevaban más de una hora esperando que se reabriera el paso. Con ese abrebocas entre los labios seguimos ascendiendo por la montaña

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    Llega el fin de semana, libre de toda responsabilidad y sin compromisos pendientes, ¿qué hacer con tanto tiempo libre?, entonces volteas al garaje y encuentras el mejor de los planes que se te pudieran presentar, salir a cualquier parte, sin ruta determi- nada y abierto a todo lo que pueda suceder, qué importa si el camino se pone feo o si el asfalto se termina definitivamente, no hay razones para preocuparse; esa es la ventaja cuando se cuenta con una moto como la Honda Tornado, hacia tiempo que esperábamos la llegada de una máquina, que como ella, esté siempre disponible para llevarnos a cualquier parte y por cualquier camino. Por la senda Unos metros más arriba de donde vivo hay un camino más bien solitario, que atraviesa

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    La Tornado se comporta muy bien en todos los terrenos y cuenta con suficiente motor para moverse a muy buen ritmo en solitario o acompañados.

    dejando cada vez más atrás la zona occidental de Medellín, unos kilómetros más adelante y ya con la ciudad casi perdida bajo unas densas nubes grises, nos enfrentamos al primer gran reto de la tarde, una pendiente considerablemente inclinada y retorcida llena de piedras grandes y sueltas, sin embargo la aprehensión que durante un instante llegué a sentir al inicio pronto dio paso a una gran diversión al comprobar la facilidad con la que la XR 250 encaraba y sorteaba las trampas que ponían las piedras. El motor es el principal responsable de esta capacidad para desenvol- verse en caminos bastante malos, aunque para ser justos, hay que decir que en conjunto, toda la moto consigue un desempeño notable en circuns- tancias difíciles como las que supone un camino como este, solo la relación de la caja parece ser algo inadecuada para un uso “endurero” extremo pues a pesar del impecable funcionamiento y suavidad de la transmisión de seis velocidades, la relación es más apta para moverse a buena velocidad, que para afrontar trochas complicadas. Sin embargo, el motor con sus casi 24 caballos contrarresta con creces este detalle, permitiendo aventurarse por vías a las que muchas otras doble propósito no podrían siquiera arrimarse. Una vez superada la parte inicial de la cuesta, que resultó ser también la más complicada, lo que siguió fue un deleite, tanto por la belleza de los paisajes como por el gran desempeño de la

    Tornado que si- guió devorando cuanto obstácu- lo se le presen- tara, ya fueran pasos de barro, quebradas de agua cristalina que a cada rato atravesaban el camino o algu- nos troncos en medio de la vía. La Tornado brin- da mucha con-

    fianza en este tipo de caminos e incita a apretar cada vez más el ritmo, en algunos tramos había espacio para acelerar a fondo el monocilíndrico de doble árbol de levas y cuatro válvulas, que se desboca con ímpetu cada que se gira el puño derecho, solo el recordatorio que de vez en cuando daban las llantas anunciando que iban casi al límite de su agarre, nos hacía un llamado a la cordura y a controlar las ganas de más adrenalina, porque el resto de la moto se sentía como si fuera por la mejor carretera de asfalto: las suspensiones, una horquilla delantera de 245mm de recorrido y un sistema Pro Link posterior, graduable en precarga, tienen un des- empeño soberbio que garantiza pleno contacto del caucho con el suelo en toda circunstancia, al

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    tiempo que aíslan al conductor de las irregularidades del camino, el freno de disco delantero es muy potente y dosificable a la vez, mientras que el sistema de campana posterior cumple un excelente papel como complemento para las situaciones más apuradas, lo que permite tanto a pilotos novatos como expertos mantener un mayor control sobre la moto, aspecto en el que el ancho manubrio contribuye bastante y si sumamos a esto el reducido peso de la moto y la ya mencionada respuesta del propulsor, tenemos una máquina sencilla de maniobrar, segura, confortable y muy divertida, solo la ausencia de un protector más robusto para los bajos del motor y la limitación de las llantas para desenvolverse mejor por caminos de tierra (por su concepción doble propósito) limitan un poco la diversión fuera del asfalto. Esta excursión imprevista fue el cierre perfecto y atípico para un día que se presagiaba tan rutinario como los demás, pero aún quedaban más días para seguir disfrutando de esta máquina y luego de haber tenido la oportunidad de comprobar sus virtudes en destapado, hacía falta ver qué tanto de todo esto tan bueno se transmitía a la hora de rodar por carreteras asfaltadas, por supuesto, luego de haber invertido buena parte del tiempo con la Tornado rodando entre las calles de la ciudad, cabía esperar cosas muy prometedoras para las excursiones que habrían de venir. Una de las buenas cosas de la gran mayoría de carreteras colombianas

    es que sin importar cuántas veces las hayas transitado siempre se obtiene un gran placer al rodar por ellas, y sin importar qué tan lejos vayas, vuelves a casa con un gesto de satisfacción y complacencia inevitable. Más aún cuando vas a los mandos de una buena máquina como la Honda Tornado, que si bien no es una moto perfecta, cumple cabalmente con su enfoque doble propósito y es capaz de regalarte muy buenas sensaciones ya sea que vayas solo o acompañado, como pudimos comprobar durante las varias salidas que realizamos en los días que estuvo en nuestras manos. El motor sigue siendo el indiscutible y gran protagonista de la XR 250, este pro- pulsor de 249cc, refrigerado por aire y aceite, entrega un torque de 2.42kgm a 6.000rpm y una potencia de 23.3hp a 7.500rpm, cuenta con todos los argumentos necesarios para proporcionar una respuesta eficiente, consiguiendo incluso que se te olvide casi por completo el lastre que acarrea la relación plana de la caja (detalle apenas perceptible al rodar en pareja). En la marcha, con esta Honda es posible alargar considerablemente cada uno de los cambios (una ventaja por ejemplo al rodar entre las congestiones citadinas) obteniendo así el mayor rendimiento del propulsor en cada marcha, su aceleración no es proverbial, pero sí es firme y en un lapso relativamente corto ya va en cuarta velocidad rondando los 100km/h, en quinta alcanza casi su tope de velocidad, que está por encima de los 130km/h y la sexta casi ni se usa, adicionalmente en los pisos térmicos altos, a pesar de estar alimentada por un carburador, conserva su buen rendimiento. Las suspensiones por su parte, tan suaves y eficaces para transitar en pisos irregulares, cumplen una tarea sobresaliente en las vías asfaltadas, conservando el mismo gran confort de marcha, aislando a los ocupantes de las irregularidades del camino, al tiempo que (en unión con el chasis) proporcionan suficiente rigidez en el paso por las curvas de modo que cuenta con un paso estable y firme aun en inclinaciones fuertes, de hecho la idea de un manejo deportivo con esta enduro no result